Axel Kicillof suspendió la ayuda alimentaria en Buenos Aires, dejando a 2.1 millones de familias sin el programa MESA. Esta drástica medida genera un escándalo social que golpea directo a los más vulnerables.
La decisión llega en un momento de crisis económica, con la provincia ahogada por un brutal recorte de fondos nacionales.
El programa MESA implicaba un gasto mensual de 30.000 millones de pesos, de los cuales 12.000 millones, el 40%, provenían de Nación y fueron cortados. Dirigentes como Mario Ishii ya califican el ajuste como “con la comida de los pobres”, generando tensión.
Intendentes del conurbano ya alertan sobre el inminente estallido social ante la desesperación que crece en los barrios.