La causa Paulina Lebbos, un emblema de la lucha contra la impunidad en Tucumán, ha llegado a su amargo final. Tras años de reclamos y una investigación plagada de irregularidades, el crimen de Paulina Lebbos prescribió sin hallar culpables.
Este desenlace representa un duro golpe para la familia y la sociedad tucumana, que vio cómo las fallas judiciales y políticas garantizaron la ausencia de justicia.
Aunque César Soto fue absuelto por falta de pruebas, la fiscalía había pedido perpetua y luego desistió de acusar a Sergio Kaleñuk, hijo de un exsecretario de Alperovich. Una prueba crucial, tres cabellos del agresor hallados en la víctima, fue ignorada desde el inicio, sellando la impunidad.
El caso Paulina Lebbos quedará en la historia provincial como una herida abierta, reflejo de una justicia que, una vez más, le falló a sus ciudadanos.
