El oficialismo de Jaldo exhibe músculo político en Tucumán, reafirmando su liderazgo consolidado. Sin embargo, la gestión Jaldo enfrenta un desgaste creciente por los problemas cotidianos de la provincia.
Esta dualidad entre fortaleza partidaria y debilidad administrativa marca la agenda pública, lejos de las fotos de unidad.
Mientras el gobernador Osvaldo Jaldo consolida su poder interno, la inseguridad, el colapso de servicios públicos y las polémicas por recursos provinciales son los ejes del malestar ciudadano. La oposición, aún fragmentada, no logra capitalizar este descontento.
El desafío para el peronismo es impedir que la calle erosione la ventaja política que exhiben en despachos y reuniones.
