La Legislatura Tucumana enfrenta duras críticas por su escandaloso costo y la opacidad en el manejo de fondos públicos. Se insiste en que la Legislatura Tucumana es la más cara del país, sin brindar explicaciones claras a los ciudadanos. Un dirigente opositor encendió la alarma sobre el derroche y la falta de rendición de cuentas en el Poder Legislativo provincial. Lisandro Catalán denunció que cada legislador le cuesta a los tucumanos cerca de $2.900 millones anuales, una cifra “escandalosa”. A esto se suma la ausencia de una ley de acceso a la información pública, impidiendo conocer cuántos asesores o contratos maneja cada despacho. La exigencia de transparencia y austeridad es un reclamo urgente que la política tucumana no puede ignorar.
