Tucumán 2027: La Disputa Libertaria y las Sombras del Poder Establecido

La reciente visita presidencial en los actos del 9 de Julio reavivó la carrera por el sillón de Lucas Córdoba. Lisandro Catalán, figura de La Libertad Avanza (LLA) en Tucumán, se perfila como principal aspirante a la gobernación en 2027, en un escenario marcado por la incertidumbre y la manipulación de los tiempos electorales.

El calendario de los comicios, pieza clave en la estrategia del oficialismo provincial, sigue en el aire. Mientras tanto, Catalán mantiene en reserva sus definiciones, afirmando una disponibilidad a asumir responsabilidades, sin que el lugar en la boleta «lo desvele». Una declaración que subraya la recurrente obsesión de la política tucumana por las candidaturas, a menudo eclipsando los verdaderos problemas de la provincia.

Bajo el lema “Puntos de partida para la libertad de los tucumanos”, LLA promete un “proyecto integral de gobierno”. Sin embargo, el adelanto de una “reorganización burocrática del Estado con un achicamiento de áreas que no sean esenciales” enciende alertas sobre posibles recortes en servicios públicos fundamentales como salud y educación. La “libertad” propuesta ¿será para todas y todos, o solo para ciertos sectores?

Catalán también cuestionó la falta de “respeto a las instituciones” en Tucumán y la estrategia del gobernador Osvaldo Jaldo de manipular las fechas electorales o la continuidad de los acoples. Estas denuncias, aunque válidas, revelan la persistencia de viejas prácticas en la pugna por el control del aparato estatal, sin un verdadero cuestionamiento a las estructuras de poder que las sustentan.

La ausencia de Jaldo en el recibimiento al presidente Javier Milei fue calificada de “desprolijidad institucional”. Más allá del protocolo, este episodio evidencia la tensión entre un poder central emergente y un caudillismo provincial que defiende su autonomía y sus modos de hacer política, a menudo al margen de los intereses populares.

El dirigente de LLA señaló “materias pendientes” en el “ordenamiento institucional” de Tucumán. Sin embargo, la propuesta de modificar el sistema político y electoral, al igual que la idea de eliminar las PASO, podría derivar en una menor participación ciudadana y una concentración aún mayor del poder en las cúpulas partidarias, limitando la voz de las bases.

Las internas libertarias no tardaron en aflorar. Catalán marcó distancia con Mariano Campero, otro aspirante a la gobernación, y confirmó las intenciones de Federico Pelli por Yerba Buena. Esta fragmentación, lejos de ofrecer una alternativa cohesionada, reproduce las disputas personalistas que históricamente han marcado el escenario político tucumano, dejando al oficialismo un camino más allanado.

Mientras se espera la presentación formal de las propuestas de LLA, la retórica del “cambio” y la “nueva generación” se instala. Resta ver si, más allá de los discursos, esta fuerza logrará romper con las dinámicas de poder que han mantenido a Tucumán en una inercia de beneficios para unos pocos y deudas históricas para la mayoría.

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