El laberinto de la alienación: llega ‘Backrooms’ a los cines tucumanos

El cine de terror suele refugiarse en el sobresalto fácil para adormecer al espectador. Sin embargo, el reestreno en Tucumán de la versión extendida de Backrooms propone un viaje mucho más perturbador: el miedo a la alienación, al vacío y a los laberintos interminables del sistema que habitamos.

La película, dirigida por el joven Kane Parsons bajo el prestigioso sello A24, nace de un mito urbano de internet. Esos pasillos de oficinas amarillentas y vacías, lejos de ser una simple fantasía, funcionan como una potente metáfora del capitalismo tardío. Es el retrato de la burocracia infinita y los espacios de trabajo deshumanizados donde la individualidad se diluye.

Este fenómeno tiene un fuerte eco local. Hace poco, un artista tucumano se volvió viral al recrear en software 3D hitos de nuestra capital, como el Parque Avellaneda o los carros de cubaniteros, bajo la estética de las “backrooms”. Esta resignificación no es casual: refleja la inquietud de una juventud tucumana que observa cómo los espacios de encuentro público sufren el abandono y la precarización bajo las actuales políticas de ajuste estatal.

Frente al cine comercial que adormece con fórmulas repetitivas, esta obra invita a mirar de frente la desorientación contemporánea. El terror aquí no es un monstruo externo, sino la sospecha constante de estar atrapados en una estructura alienante de la cual es imposible escapar.

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