La fiscalía tucumana solicitó seis años de prisión para Justina Gordillo, ex empleada judicial, por encubrir el brutal crimen de Érika Antonela Álvarez. Este paso clave en el Caso Érika Antonela cierra la investigación y prepara el terreno para el juicio oral. Gordillo, pareja del principal imputado Felipe “El Militar” Sosa, es acusada de colaborar en la desaparición de pruebas tras el brutal femicidio ocurrido en enero. La fiscalía asegura que Gordillo estuvo en la casa de Sosa, en Yerba Buena, donde Érika fue asesinada, y ayudó a ocultar evidencias. Su situación se agravó con la confesión de Nicolás Augusto Navarro, otro encubridor, quien admitió haber descartado bolsas de la víctima por pedido de Sosa, con Gordillo presente. Con la elevación a juicio, comenzará el debate oral sobre este encubrimiento.
Fuente: ContextoTucuman ↗
