Milena Álvarez, hermana de la víctima, denuncia que el femicidio Érika Álvarez esconde una red de encubrimiento. Afirma que Felipe “El Militar” Sosa protege a personas más poderosas, impidiendo el avance real de la causa.
Érika fue brutalmente asesinada hace cuatro meses en Yerba Buena, y su cuerpo apareció luego en un basural, desatando una investigación compleja.
Actualmente, Sosa y Justina Gordillo están imputados por el crimen, mientras Jorge Díaz y Nicolás Navarro enfrentan cargos por encubrimiento. La familia sospecha que Érika vio algo comprometedor, quizás vinculado a una red de trata, con Gordillo reclutando jóvenes para fines oscuros.
La lentitud de la investigación y el hermetismo de los imputados alimentan la sospecha de intereses superiores que buscan mantener la verdad oculta.
