Tras días de parálisis, finalmente hay gas para la industria tucumana. Sin embargo, el alivio viene con un costo: las empresas deberán negociar precios más altos por el combustible. La escasez había paralizado sectores clave de la economía provincial, dejando miles de empleos en vilo. El ministro Daniel Abad confirmó la reasignación de volúmenes de gas de centrales térmicas nacionales, destrabando el suministro. Ahora, cada industrial deberá negociar directamente con los proveedores, afrontando un costo superior al pactado inicialmente. La solución precaria empuja a las empresas a una encrucijada económica, con impacto directo en el bolsillo tucumano.
