Los **impuestos a los autos en Tucumán** disparan los precios finales, haciendo que los vehículos sean inalcanzables para muchos bolsillos. Esta carga fiscal descomunal ahoga el mercado local y expulsa a los compradores. La acumulación de tributos en cada etapa de la cadena comercial convierte la compra de un auto en una odisea económica para los tucumanos. Desde Ingresos Brutos y tasas municipales hasta sellados y patentes, la cadena impositiva encarece dramáticamente el valor final. Un auto de alta gama puede sumar millones en tributos, impactando tanto a concesionarias como a propietarios. Mientras otras provincias bajan la presión fiscal para atraer inversiones, Tucumán mantiene un esquema tributario que frena el consumo y la competitividad.
