El legislador Alfredo “Fredy” Toscano hizo público que su hijo padece una severa adicción al juego. Esta ludopatía le generó deudas millonarias y puso en jaque a toda su familia.
La revelación surge tras un calvario familiar que incluyó amenazas y escraches, impulsando al legislador a denunciar la expansión del juego clandestino en la provincia.
Las deudas del joven ascendían a varios millones de pesos, producto de un sistema de apuestas informales que, según Toscano, opera con “crupier” en cada barrio. La situación escaló hasta incluir amenazas directas y escraches públicos contra la familia, lo que llevó a presentar denuncias judiciales.
Esta cruda confesión busca visibilizar una problemática que afecta a incontables familias tucumanas, muchas sin los recursos para enfrentar las devastadoras consecuencias del juego.
