La reciente absolución de César Soto y Sergio Kaleñuk por el crimen de Paulina Lebbos desató una nueva tormenta en la justicia tucumana. Este polémico fallo, tras casi dos décadas de impunidad, reaviva la sospecha sobre los vínculos del Poder Judicial.
La sentencia, que desvincula a los principales sospechosos, fue firmada por magistrados con antecedentes y lazos políticos que alimentan el escándalo.
Entre ellos, Fabián Fradejas tiene vínculos familiares con el PJ provincial. Gustavo Romagnoli fue abogado del Clan Ale, y Luis Fernando Morales Lezica accedió a su cargo tras una llamativa “carambola” institucional, evidenciando una red de favores en la llamada “familia judicial”.
Con esta absolución, la justicia tucumana vuelve a dejar el crimen sin responsables materiales, consolidando la impunidad en causas que tocan al poder.
