Casi el 85% de las ventas en supermercados se concreta hoy a través de promociones y descuentos. Esta cifra histórica expone la desesperación del sector ante la caída del consumo. Lo que antes era una estrategia puntual para atraer clientes, ahora es la única vía para vender en un mercado deprimido. Este esquema lleva a pérdidas a muchos proveedores y supermercados, quienes se ven forzados a sostener un modelo que consideran inviable. Solo un 15% de productos, como algunos vinos o yerbas, logra venderse sin rebajas. Sin una recuperación del poder adquisitivo a la vista, esta espiral de descuentos parece condenar a toda la cadena de valor.
