Financiar la necesidad: Sucrédito se convierte en banco y apunta al salario tucumano

La mutación de la histórica Tarjeta Sucrédito en entidad bancaria formal no es solo un hito corporativo; marca la consolidación del capital financiero nativo en una de las provincias con mayores índices de informalidad y precarización de la región.

Bajo el slogan de la “cercanía” y el “trato humano”, la firma busca disputar un terreno clave: la administración de los salarios, las cuentas sueldo y la captación del ahorro popular a través de herramientas tradicionales como el plazo fijo, en un escenario de fuerte pérdida del poder adquisitivo.

La estrategia comercial de Banco Sucrédito pone un foco particular en los jubilados y beneficiarios de la seguridad social. En un contexto de ajuste nacional, la oferta de “adelantos de haberes” y préstamos personales funciona muchas veces como el único recurso para familias que no llegan a fin de mes, transformando la necesidad en rentabilidad financiera.

Detrás de la apelación a las “emociones” y las “historias personales”, subyace la lógica de la financialización de la vida cotidiana. Durante tres décadas, la firma operó como la vía de acceso al consumo de sectores postergados; hoy, su reconversión en banco consolida esa dependencia del consumo a base de deuda.

Con su sede central en calle San Martín, la entidad se expande en un Tucumán donde la banca pública brilla por su ausencia estratégica. De este modo, el capital local se asegura el control del flujo monetario de los trabajadores tucumanos, consolidando su poder de influencia en la economía de la provincia.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio